martes, 29 de septiembre de 2009
descripcion del escenario.
El centro de acogida a indigentes, es un establecimiento semi cerrado, donde sus visitantes deciden cuando quieren y desean asistir, a pesar de todo tiene un vigilante que se encarga de la seguridad del mismo, pues no falta el indigente agresivo que quiere sobrepasarse con cualquiera de sus colegas, por decirlo así, o simplemente sus compañeros de calle, o con uno de sus guías, ya sea la psicóloga, la trabajadora social en fin. Este es un edificio de 4 pisos, particularmente se parece a una escuela que yo asistí cuando era aun una niña, su fachada, está compuesta por una reja, donde esperan ansiosamente los indigentes el turno de entrada, diría más bien desesperadamente, la golpean, gritan, pelean entre ellos mismo, conversan, pero conversaciones diría yo sin sentido, ya que su conciencia está alterada, yo particularmente sentía miedo, temor de ser golpeada, agredida, confundida, por fin después de una corta espera que para mí fue eterna, me permitieron pasar a conocer más acerca de ese lugar que genera misterio, temor, pero basta con entrar para sentir tristeza y asombro, sin dejar de sentir miedo, pues a la medida que conocía el lugar y sus asistentes, me encontraba con toda clase de personas, drogadictos, lesbianas, indigentes contagiados de tuberculosis, quería salir corriendo, no por asco ni nada así parecido, sino por mi responsabilidad conmigo misma y con mi bebe, pues además de ser un ser humano como cualquiera de carne y hueso, que siente, pero que también puede ser contagiado soy madre de una bebe de tan solo 7 meses, que requiere de mi cuidado y compañía, pues A mi parecer el lugar no tenia las condiciones de seguridad para tratar con personas portantes de estas enfermedades, el cuarto de “aislamiento”, cabe aclarar que está entre comillas porque en realidad es un lugar que cualquiera puede frecuentarlo, yo particularmente lo conocí, pero jamás llegue a imaginarme, que ese cuarto de olores indescriptibles, horribles, con papel higiénico en el piso seria el lugar apto para indigentes enfermos, después cuando me explicaron que ahí dormían los enfermos asimile que ese era el cuarto del indigente contagiado por tuberculosis, el miedo se hacía más grande, temía ser portadora, pues La tuberculosis se transmite por el aire, cuando el enfermo estornuda, tose o escupe. El lugar además emanaba olores característicos de la miseria, el abandono total, olores desagradables al olfato, olores que simplemente no quisiera volver a sentir, después en medio de mi recorrido, mientras observaba cada detalle, pude ver la tristeza de sus ojos, los ojos rojos e irritados del indigente contagiado, su mirada perdida entre la nada, el desasosiego de su cuerpo y la tristeza de su aspecto, vestía una pantaloneta y unas sandalias, estaba sin camisa por lo que se hacía más notable, la resequedad y el deterioro de su piel, mi pensamiento también estaba en otro lado, quería saber que podría estar pensado el pobre, además que estaría sintiendo, cuando de repente sentí un leve apretón, que logro desconcentrarme de inmediato, era Paternina, que me abrazaba, otro indigente, con un alto nivel de consumo de bazuco, un joven de 16 años que aparenta tener tan solo 7. Pues el consumo excesivo ha detenido su crecimiento, ocasionando el desperfecto de su cuerpo, estaba descalzo, sus pies callosos podrían caminar sin sentir dolor, sus uñas gruesas, largas, basta con tocar su piel sucia para sentir la resequedad e imaginarse tocar la piel de un animal sacrificado y luego disecado, su bajo peso reflejaba a simple vista el ayuno cotidiano de su vida, no hay que ser un médico especializado para diagnosticar su desnutrición, su mirada esta perdida entre los efectos de la droga, no se hallaba, no se quedaba quieto, pero este ya es un caso perdido, no tiene solución, no tiene remedio, sin lugar a duda estas personas revelan físicamente el sufrimiento y las huellas imborrables que los han dejado marcados.
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